jueves, 13 de octubre de 2011

AVLAR CIN SAVER (PARTE I)

Hoy inauguramos esta nueva seccion "Avlar Cin Saver", en la cual vamos a tratar de explicar aquellas frases, palabras, que usamos o escuchamos todos los días, pero no tenemos ni la menor idea de donde vienen. Como asi tampoco las de origen extranjero y las de lunfardo argentino. BASTA DE HABLAR SIN SABER!!!!




A boca de jarro

En el uso habitual de este modismo suele emplearse con más frecuencia la forma apocopada “a bocajarro”. Como referencia al nombre del recipiente presente en la frase (jarro), denota la acción de beber sin tasa y sin medida, aunque también es sinónimo de improvisación, de acción repentina (disparó a bocajarro) y en tal sentido se emplea el dicho en sus diversas variantes en el idioma castellano : “a boca de cañón”, “a quemarropa”, lo que es decir, de improviso, inopinadamente, sin preparación no rodeos.




A la tercera es la vencida
Expresión de tono optimista que asegura que, luego de haber fracasado en dos intentos, la próxima vez se logrará lo propuesto, por lo que se exhorta a la persona a perseverar en su esfuerzo. El origen parece estar en el vocabulario de la lucha cuerpo a cuerpo (y en otras clases de enfrentamientos), en la que el luchador que derribaba tres veces a su adversario ganaba, aunque algunos sostienen que, primitivamente, se consideraba ganador al que mejor se desempeñaba en un total de tres juegos. Como vemos, siempre era el número tres el elegido. En el ámbito de la Justicia de los siglos XVI y XVII, en la práctica procesal del derecho penal, se establecía la muerte al tercer robo, con lo que para el reo, al igual que para el luchador, la tercera, era la vencida.




A ojo de buen cubero
Se utiliza este dicho cuando se quiere expresar que algo se lleva a cabo de forma aproximada, sin tomar las medidas necesarias para que se garantice su correcta ejecución. En tal sentido tiene una connotación negativa pues se estima que las cosas se deben realizar con una planificación determinada y tomando una serie de medidas, para evitar errores y repeticiones futuras. Se ignora la procedencia de este modismo. Tal vez tenga relación con el nombre aplicado al fabricante de “cubas” (cubero, del latín “cuparius”) no obligado a tomar determinadas medidas en la fabricación de las mismas, dado lo aleatorio de su cubicación o volumen .




A otro perro con ese hueso
La expresión se usa como una forma de desanimar a quien quiere hacernos creer una mentira o bien nos ofrece algo cuya calidad es inferior, invitándolo a que lo intente con otra persona, aludiendo de esta forma a la ingenuidad del perro, que corre detrás de cualquier cosa que se parezca a un hueso, sea una piedra o un hueso de plástico.


Respecto de la versión en inglés -tell that to the marines!, algo así como "id a contárselo a los "marines"- está basada en la proverbial integridad que caracterizaba a los integrantes de ese Cuerpo de la marina de los EE.UU., célebres, en otros tiempos, por su fama de incorruptibles, particularmente, durante la guerra fría, a partir de los años 50. En esa época, era poco probable que los "marines" aceptaran la imposición de una orden, sobre todo si esta vulneraba su integridad moral. Nada que ver con su comportamiento de ahora, como hemos podido comprobar en algunos episodios de la absurda guerra de Irak.


Con el tiempo, y en la misma medida en que decayó la popularidad de los "marines", esa interpretación dejó de ser corriente en los Estados Unidos y entonces comenzó a usarse -con idéntico valor- la expresión "I am from Missouri" (yo soy de Missouri), en alusión a la característica seriedad y poca credulidad de los habitantes de ese estado.


Hoy en día, la locución a otro perro con ese hueso -que muy bien parece ser propia del Río de la Plata, aunque, como la mayoría de los dichos tiene procedencia española- se usa con idéntico valor.




A troche y moche
Esta usual locución castellana equivale a decir “en todo momento o de cualquier manera”. Así puede decirse, por ejemplo, de una prenda de vestir, que es usada a troche y moche, aunque también se le aplica otro significado usándola en el sentido “de manera absurda e irreflexiva”. Por lo que parece este modismo tiene amplitud significativa, se presta a diversas variantes de interpretación. El mismo Francisco de Quevedo lo consideraba sinónimo de otra muy usada locución como es “a tontas y a locas”, de la que nos ocuparemos en otra ocasión. Pero no para ahí la cuestión. En el castellano de la Argentina la frase “a troche y moche” significa “gastar alocadamente, despilfarrar”. El origen procede de una frase de la cultura de los leñadores : "hachar a troche y moche", es decir, talar bosques naturales sin pensar en el futuro. Viene de los verbos "trocear" y "mochar". Un ejemplo de esto es lo ocurrido en Santiago del Estero a comienzos del siglo XX, cuando grandes bosques de quebracho fueron eliminados sin asegurar su reprodución.


 Armarse la gorda
Dicho popular que se aplica referido a alboroto y refriega y que se utiliza con previsión de futuro (“se va a armar la gorda”) e indica la proximidad de un acontecimiento violento y sonado. Es de origen histórico y se refiere a “La Gorda”, nombre con el que se conoció en Andalucía la revolución española de 1.868 contra la inoperancia del reinado de Isabel II. Dicha revolución fue más comúnmente conocida como “La Gloriosa” o “La Septembrina”, por haberse producido en el mes de septiembre. Los liberales españoles, que perseguían la instauración de una república parlamentaria, esperaban que se produjera la gran revolución, la definitiva, la gorda, aunque a la postre fue tan inoperante como el régimen monárquico al que sustituyó.




Bailar en la cubierta del Titanic
Esta moderna locución, utilizada en diversos idiomas, está referida a las situaciones de peligro inminente y postula hacer caso omiso del riesgo que se corre, asumiendo en ocasiones una actitud indiferente ante el peligro que se avecina.


Como el mismo dicho evoca, proviene de la célebre catástrofe del "Titanic", hundido en 1912, y está probablemente inspirado en la leyenda de la orquesta del citado barco de lujo, de la que se cuenta que estuvo tocando mientras el transatlántico se sumergía lentamente en el océano.




Bajo la batuta
“Batuta”, procedente del término italiano “battuta”, que significa “pulsación”, está presente en la construcción de diversos modismos castellanos. A saber :


“Bajo la batuta”, que tiene dos acepciones : dirigiendo una orquesta y estar bajo el mando y la dirección de otra persona.


“Llevar la batuta”, más o menos equivalente al modismo anterior, alude a llevar el mando, la dirección, la responsabilidad, determinando lo que se ha de hacer o la conducta que se debe seguir.


“Tomar la batuta”, tomar el mando o la dirección de una empresa o acto. En ocasiones, en lugar del verbo “tomar” puede aparecer algún otro verbo equivalente.




Brillar por su ausencia
Entre los romanos existía la costumbre de exhibir en los actos fúnebres los retratos de todos los antepasados y deudos del difunto. Por eso, el célebre historiador Tácito, al relatar en el libro III de sus "Anales" las honras fúnebres de Junia -viuda de Casio y hermana de Bruto (el asesino de Julio César)- cuenta que todo el mundo se daba cuenta de la ausencia ("brillaban" por ella) de la efigie de los dos criminales. Posteriormente, en el siglo XVIII, el gran poeta francés André de Chenier puso de moda la expresión brillar por su ausencia que todo el mundo usa hoy, a veces con mala intención, para resaltar la falta de algo o alguien en determinada circunstancia.




Cantarle a uno las cuarenta
Esta expresión popular tiene su origen en un juego de naipes muy popular en España : el “tute”, que se juega con la baraja española y sigue las reglas de los juegos de naipes para conseguir ganar una baza, es decir, el predomino de un naipe de mayor valor facial sobre uno de menor y el predominio del palo que pinta o triunfa sobre los que no. Además tiene una serie de reglas particulares. Durante el juego son habituales las bravuconadas, las burlas y las amenazas sobre el juego, utilizando expresiones como: “¡te voy a cantar las cuarenta!”, expresión que se ha convertido en sinónimo de regañar con dureza a una persona sin darle la más mínima opción de réplica, de echarle en cara algún comportamiento inconveniente y censurable, imitando esta baza del juego del “tute” en el que suelen cantarse las cuarenta (como máximo una sola vez en cada partida).




Agarrar o pillar “in infraganti”
La expresión coger o pillar “in in” significa ‘en el mismo momento de realizar una acción, generalmente considerada en sentido negativo’. Es una locución latina que libremente traducida significa ‘en el fuego’. El origen de la expresión proviene de “ flagrare” (‘arder’), el mismo que el de la palabra flagrante, que se aplica a los delitos evidentes o al delito de “deflagración” (‘explosión’).


 Creer a pies juntillas
Se utiliza este dicho popular para indicar que una persona cree en alguien o en algo de manera absoluta, sin necesidad de verificar la realidad de su existencia.


La expresión tiene su origen en un juego infantil que consiste en saltar, con los pies juntos y con los ojos cerrados o vendados, de un cuadro que está pintado en el suelo a otro, siguiendo las indicaciones que aporta un compañero que está contemplando la jugada y al que hay que creer a ciegas para no incurrir en el error de saltar fuera del cuadro.




Dar gato por liebre
Si hay algo que ha mantenido la tradición con el paso de los siglos, es, sin duda, la mala fama de las posadas, hosterías y fondas, respecto de la calidad de sus comidas.


La literatura universal está llena de alusiones, muchas de ellas irónicas, acerca del valor de los alimentos ofrecidos en ellas.


Y era tanto el descrédito de estos lugares, que llegó a hacerse usual entre los comensales la práctica de un conjuro, previo a la degustación, en el que aquellos, parados frente a la carne recién asada, recitaban:


Si eres cabrito, manténte frito;


si eres gato, salta al plato.


Por supuesto, este "exorcismo" nunca sirvió para demostrar la veracidad de la fama de la posada, pero dio origen a la expresión “dar gato por liebre”, que con el tiempo se incorporó al lenguaje popular como equivalente de engaño malicioso por el que se da alguna cosa de inferior calidad, bajo la apariencia de legitimidad.


Dar la nota
Dícese “dar la nota” de la persona que llama la atención por lo inadecuado de su comportamiento. En torno al término nota se construyen varios tipos de frases hechas. A saber :


-Poner la nota discordante, sinónimo de romper la armonía en un conjunto.


-De mala nota. Referido a casa, mujer u hombre de mala fama.


- De nota. Personalmente notable y destacado.


-De primera nota, referido a calidad y categoría.


-Exagerar la nota, en el sentido literal del verbo.


-Quedarse nota (poco usual) homólogo de quedarse pasmado ye estupefacto.




De capa caída
Según el Diccionario de la Real Academia Española la expresión “ir de capa caída” es sinónimo de “padecer una sensible decadencia material o moral”. La citada expresión se aplica también a los objetos cuando van “cayendo en desuso”, cuando están pasados de moda o cuando una epidemia “pierde intensidad”.


Con relación al origen de esta locución, la opinión más extendida es la que se refiere a la capa de hojas de los árboles, que al caerse lo dejan desnudo. Aunque resulta más creible la conjetura de que proviene del modismo francés “chape chute”, del siglo XII, que en un principio significaba “cosa provechosa”. Dicha expresión cambió en el siglo XVII, cuando “chercher chape chute” equivalía a “buscar mala ventura”.




De pé a pá / Ni fú ni fá
"De pe a pa" es una locución existente desde antiguo en nuestra lengua castellana. En el acto XVIII de la Celestina (1499) el rufián Centurio dice lo siguiente: "Yo te juro por el sancto martilogio, de pe a pa, el braço me tiembla de lo que por ella entiendo hazer, que contino pienso cómo la tenga contenta y jamás acierto".


Fue recogida también por Gonzalo de Correas en su "Vocabulario de refranes" con el significado: "decir las cosas claras", aunque su sentido actual es "del principio hasta el final".


Hay dudas sobre su origen y aunque algunos han intentado dar explicaciones inverosímiles sustentando sus raíces en el vasco o en el hebreo, parece tratarse simplemente de una locución creada por el simple placer de la similitud o el sonsonete, similar, por tanto, a muchas otras que existen en nuestro idioma y en todas las lenguas.


Lo mismo es aplicable a la frase "ni fu ni fa", cuya creación debe ser más reciente y cuyo significado tanto puede ser "ni una cosa ni la otra", como "nada de nada", si bien pudiera interpretarse como analogía de otras locuciones, tales como "Ni chicha ni limoná" o "Ni carne ni pescado".




Echando chispas
Suele utilizarse esta frase coloquial para ponderar la rapidez, la velocidad en la realización de una tarea.


En tiempos pasados esta locución hacía alusión al hierro ardiente cuando es golpeado a martillazos sobre el yunque, produciendo chispas. En la actualidad ha cambiado su significado, por el arriba descrito, como también su procedencia, atribuída ahora a la máquina del ferrocarril, de la cual también saltan chispas cuando circula a mucha velocidad, al producirse el rozamiento de las ruedas con los raíles.

1 comentario:

  1. El origen y significado de la Palabra O.K.
    El término en inglés OK o la Palabra OK, es una de las expresiones más utilizadas en todo el mundo. Su origen es Estadounidense y se usa como AFIRMACIÓN para dar a entender que todo está bien… cuando las personas utilizan la palabra OK, generalmente lo hacen sin saber de dónde proviene o cuándo fue usada por primera vez.

    Existen 2 versiones sobre el origen de la palabra OK:

    1.Se dice que durante la Guerra de Secesión en los Estados Unidos, cuando las tropas regresaban a sus cuarteles sin tener ninguna baja, ponían en una pizarra grande "0 Killed" (traducido como cero muertos). De ahí proviene la expresion O.K. para decir que todo está bien.
    2.Otra teoría es que fue usada por primera vez por el presidente de los Estados Unidos Martin Van Buren (1782-1862), cuyo apodo era "Old Kinderhook". En ese tiempo a la gente se le ponía el sobrenombre "old" (viejo) y el lugar en el que había nacido.
    Cuando Van Buren firmaba los escritos que aprobaba, ponía siempre en la parte inferior derecha las iniciales de su apodo O.K. De ahí se adquirió la costumbre de la famosa expresión en modo de aprobación.

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