miércoles, 5 de octubre de 2011






Con la invasión de los celulares, prácticamente todos estamos comunicados todo el tiempo y en todo lugar.Sin embargo, a veces lo que no puede fallar falla: nos olvidamos de cargar la batería, languidece la señal, o simplemente tenemos una emergencia pero nuestro credito en la línea prepaga esta agotado.En esos casos es que nos damos cuenta de la importancia de contar con teléfonos públicos en condiciones, que funcionen. Ahora bien, además del vandalismo, los teléfonos públicos son soporte de publicidades non sanctas. La contaminación producida por esos volantes no es sólo visual, pues todos sabemos dónde terminan esos papeles: en el piso.Es importante respetar el mobiliario urbano no rompiéndolo y no ensuciándolo. Si no, pregúntenle a Rafaela: esperaba que su amado la llamara. Al parecer, al joven enamorado se lo vio por última vez en el Casco Histórico, buscando un teléfono público que funcione…

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