sábado, 15 de octubre de 2011

Honra a tu madre, para que tus días se alarguen

Este domingo los porteños celebrarán el día de la madre como ya es costumbre, entre comida y regalos. Mientras algunas familias eligen el asado al mediodía, otras optan por salir de paseo.
La ceremonia del tercer domingo de octubre no será la excepción esta semana. Una vez que los días para comprar los regalos se acaben, se comenzará a pensar qué habrá de comer.
Por el simple hecho de ser domingo, los mediodías son los preferidos para festejar con las jefas del hogar. De la mano viene la comida a la parrilla, que también aporta a quitarle trabajo a las madres en su día.
Algunas familias se reúnen para festejar en grandes grupos, mientras otras prefieren la intimidad de su círculo y, muchas veces, salir a pasear por la Ciudad y comer afuera.
El momento preferido de todos es cuando se entrega el regalo. Los hijos y el marido de la homenajeada rezan que el talle no sea demasiado chico o no haber elegido mal, y la mamá simplemente espera que no sea una plancha o algún artículo de cocina.
Más allá de las diferencias que pueda haber entre las formas en que los porteños festejan el día de la madre, el espíritu es el mismo, y funciona como una buena excusa para recordarle al ícono de amor en la casa cuánto se valoran sus esfuerzos y su dedicación.


El Árbol de Manzanas


Hace mucho tiempo existía un enorme árbol de manzanas. Un pequeño niño lo apreciaba mucho ytodos los días jugaba a su alrededor. Trepaba por el árbol, y le daba sombra. El niño amaba al árbol y el árbol amaba al niño. Pasó el tiempo y el pequeño niño creció y el nunca más volvió a jugar alrededor del enorme árbol. Un día el muchacho regresó al árbol y escuchó que el árbol le dijo triste:
-"¿Vienes a jugar conmigo?".
Pero el muchacho contestó:
-"Ya no soy el niño de antes que jugaba alrededor de enormes árboles. Lo que ahora quiero son juguetes y necesito dinero para comprarlos".
-"Lo siento, dijo el árbol, pero no tengo dinero… pero puedes tomar todas mis manzanas y venderlas. Así obtendrás el dinero para tus juguetes".
El muchacho se sintió muy feliz. Tomó todas las manzanas y obtuvo el dinero y el árbol volvió a ser feliz. Pero el muchacho nunca volvió después de obtener el dinero y el árbol volvió a estar triste. Tiempo después, el muchacho regresó y el árbol se puso feliz y le preguntó:
-"¿Vienes a jugar conmigo?".
-"No tengo tiempo para jugar. Debo trabajar para mi familia. Necesito una casa para compartir con mi esposa e hijos. ¿Puedes ayudarme?".
-"Lo siento, no tengo una casa, pero… puedes cortar mis ramas y construir tu casa".
El joven cortó todas las ramas del árbol y esto hizo feliz nuevamente al árbol, pero el joven nunca más volvió desde esa vez y el árbol volvió a estar triste y solitario. Cierto día de un cálido verano, el hombre regresó y el árbol estaba encantado.
-"¿Vienes a jugar conmigo?", le preguntó el árbol. El hombre contestó:
-"Estoy triste y volviéndome viejo. Quiero un bote para navegar y descansar. ¿Puedes darme uno?". El árbol contestó:
-"Usa mi tronco para que puedas construir uno y así puedas navegar y ser feliz".
El hombre cortó el tronco y construyó su bote. Luego se fue a navegar por un largo tiempo. Finalmente regresó después de muchos años y el árbol le dijo:
-"Lo siento mucho, pero ya no tenga nada que darte, ni siquiera manzanas".
El hombre replicó:
-"No tengo dientes para morder, ni fuerza para escalar… ahora ya estoy viejo. Yo no necesito mucho ahora, solo un lugar para descansar. Estoy tan cansado después de tantos años…".
Entonces el árbol, con lágrimas en sus ojos, le dijo:
-"Realmente no puedo darte nada… lo único que me queda son mis raíces muertas, pero las viejas raíces de un árbol son el mejor lugar para recostarse y descansar. Ven, siéntate conmigo y descansa".
El hombre se sentó junto al árbol y éste, feliz y contento, sonrió con lágrimas.
Fin.


Sabes, muchas veces nosotros somos como el niño de la historia y nuestras madres son como el “árbol de manzanas”, ellas pasan su vida dándonos todo lo que ellas pueden, despojándose de todo lo que poseen y sacrificándose continuamente para suplir nuestras necesidades y a veces somos tan ingratos que ni siquiera podemos dedicarles tiempo o pasar más pendientes de ellas, esta historia me amonesto y espero que te ayude a ti también.
“Oye, hijo mío, la instrucción de tu padre,
Y no desprecies la dirección de tu madre; ”
Proverbios 1:8-9
Es importante que siempre les demos el lugar de gran honor que tienen ellas, no poniendo como excusa que hayan podido cometer errores con nosotros, lo cierto es que todos cometemos errores! … Cuando nosotros damos honor a quien honor merece, y  en este caso tan especial a las madres, es una manera de cumplir con el primer mandamiento con promesa y de esta forma agradar a Dios directamente:
“Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da.” Éxodo 20:12
¡¡Que Dios te bendiga y… Feliz Día de las Madres!!



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