viernes, 7 de octubre de 2011

Malas costumbres argentinas: lo que no podemos evitar


Utilizar billetes falsos, comprar música ilegal y hasta espiar al vecino representan comportamientos típicos de los argentinos. Al menos así lo demuestra un estudio privado realizado por la agencia de publicidad DRAFTFCB.
La primera conclusión del informe es que la mayoría de las personas encuestadas recurre a la mentira para obtener algún tipo de ventaja. Por ejemplo: uno de cada dos sujetos señaló haber inventado alguna vez una enfermedad para no asistir al trabajo, y el 70% indicó que promete realizarle un llamado telefónico a una persona cuando en realidad tiene en claro que nunca lo hará.

La enfermedad como causal para evadir el compromiso laboral suele estar basada en la creencia de que la mayoría de las empresas no suelen verificar la veracidad del cuadro del paciente. Además, existe un tema moral de por medio: no es del todo ético dudar de la enfermedad de una persona.
“Lo que intentamos mostrar son ciertas actitudes cotidianas, comportamientos que uno conoce que están mal, pero los realiza igual”, explicó Eduardo Sallenave, director de Planeamiento Estratégico de la agencia mencionada, que se especializa en realizar informes enfocados en la actitud del consumidor.

También están aquellos que, sin llegar a la mentira, tratan de ocultar la verdad. A saber: el 40% de las personas que pagaron una cifra menor a la correspondiente, producto de un error del comerciante, suele mirar para el costado y retirarse del local sin denunciar la falla.
“Estos son los casos en que las personas actúan sin darse cuenta de cuestiones más profundas que están por detrás. Cuando uno se va del restaurante habiendo pagado menos, quizás esta perjudicando al mozo que va a tener que responder con su sueldo por el error, y no siempre aparece esa imagen en la persona que está realizando la acción”, agregó Sallenave.
Las actitudes más graves se engloban dentro de los ilícitos. En este grupo se encuentran los argentinos que no sólo tratan de sacar ventaja con una “avivada”, sino que también recurren a actividades delictivas.
Ese es el caso del 23% de personas que toman la señal de cable de forma ilegal, conociendo que la maniobra está penada, o del 81% que accede a contenidos musicales de origen dudoso, sin respetar los derechos de autor de sus verdaderos productores.
“El consumidor compra discos conociendo que no son legales, pero por otro lado va al supermercado y ve que le venden la copiadora de CD, entonces ¿qué está primero?”, ejemplificó el directivo.
Finalmente están esas conductas que se hallan más relacionadas con la personalidad del individuo que con una cuestión de obtener un rédito. El 36% admite espiar a sus vecinos, el 48% se apura a cerrar la puerta del ascensor para no compartir el viaje, mientras que cuatro de cada diez personas admitieron revisar los papeles personales de terceros.
Del mismo modo en que se habla de malas costumbres, también están las buenas. Como el sentimiento de la amistad, una sensación que se potencia por estas latitudes. Pero, ¡ojo!, a cuidarse: el 27% de los consultados dijo no haber devuelto algo prestado.

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